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Juegos para hacer por videollamada

Un juego sirve para lo mismo que sirve una copa: baja la presión de tener que ser interesante. Estos funcionan por video, no hacen falta cosas y se pueden cortar en cualquier momento.

Por qué funcionan

Porque le quitan a los dos la obligación de sostener la conversación. Cuando hay una regla, ya no estás pensando qué decir: estás jugando. La charla aparece sola por los costados.

La condición es que sean cortos. Un juego que dura media hora deja de ser un rompehielos y pasa a ser la llamada entera.

Seis que sí funcionan

  • Dos verdades y una mentira. Clásico, dura cinco minutos, y las mentiras buenas dan tema para otros diez.
  • «Yo nunca». Se juega igual sin bebida: el que sí lo hizo, cuenta la historia.
  • 20 preguntas de sí o no para adivinar en qué está pensando el otro. Va sorprendentemente bien por video.
  • Enseña lo primero que encuentres que empiece por una letra. Los dos se levantan, y ahí se ve la casa de cada uno.
  • Esto o aquello, rápido, sin pensar. Playa o montaña, café o té, y así hasta que salga algo que dé conversación.
  • «Preguntas que no se hacen»: cada uno hace una pregunta que normalmente no se haría, y el otro puede pasar sin dar explicaciones. La opción de pasar es la que hace que funcione.

La regla que hace que no se ponga raro

Cualquiera puede pasar de una ronda sin justificarse. Sin «¿por qué?», sin insistir. Un juego donde no se puede pasar deja de ser un juego y se convierte en presión.

Cuándo dejarlo

Cuando ya estén hablando sin necesitarlo. Es la señal de que cumplió su función. Alargarlo por inercia es lo que hace que se vuelva aburrido.

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